Científicos conforman inventario nacional de humedales

Luego de tres años de trabajo científico, un grupo de expertos integró el inventario nacional de humedales, en el que revela la existencia de seis mil 464 extensiones de agua que cubren más de 10 millones de hectáreas en todo el país.

Lo anterior representa un total de cinco por ciento del territorio mexicano, y los investigadores consideran que con estos datos “se tiene conocimiento para un mejor manejo de este tipo de recursos, de forma sustentable”.

Entre los datos más destacados se encuentran diversas fichas botánicas de las plantas indicadoras de humedales, que constituyen más de cuatro mil ejemplares revisados a través de herbarios regionales, de acuerdo con la agencia informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Los humedales son extensiones de agua del régimen natural o artificial, permanentes o temporales, cuya profundidad no exceda los seis metros.

Desde 1985, México firmó el tratado intergubernamental de la Convención de Ramsar, que sirvió como marco de acción nacional y cooperación internacional para la conservación y uso racional de los humedales y sus recursos.

Este tratado fue producto de negociaciones entre organismos de la sociedad civil y los países, debido a la creciente degradación de los hábitats de humedales para las aves acuáticas migratorias.

La convención entró en vigor en 1986, pero no todos los compromisos se adoptaron de inmediato. Uno de ellos era identificar, delinear y clasificar los humedales del país.

El investigador que cordinó estos trabajos fue Fernando González Villareal, del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y quien trabaja en proyectos como la Red Universitaria de Agua y el Programa de Manejo, Uso y Reuso del Agua de la máxima casa de estudios.

La integración del inventario nacional contó con el apoyo del Fondo Sectorial de Investigación y Desarrollo sobre el Agua del Conacyt, y de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

En total, el proyecto tuvo una duración de 36 meses, se dividió en seis etapas, cada una de seis meses. En estas etapas de investigación se recabaron los datos a través de imágenes satelitales y visitas de campo.

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